Chicas pin-up: las musas de la mercadotecnia.

Labios rojos, caderas voluptuosas, tacones de aguja y peinados vaporosos. Un mundo en guerra. Un uniforme militar y un sombrero de marinero. Los ingredientes más improbables dieron fruto a una de las corrientes estéticas y filosóficas más importantes de la cultura americana: el pin-up.

El término pin-up nos trae a la mente imágenes de chicas de mejillas rosadas en poses sugerentes. No eran necesariamente las mujeres más brillantes, pero sí las de sonrisa perfecta y curvas peligrosas. Su belleza y actitud vivaracha eran la cura perfecta para la decaída moral de las tropas americanas en frente enemigo, al mismo tiempo que sentaban las bases de una revolución sexual, social y comercial sin precedentes.

Durante la década de 1920 la cultura del pin-up entró de lleno -y para quedarse- en la cultura pop. Los hombres estaban en la guerra, y las mujeres probaban por fin una libertad que no iban a dejar ir. Esas chicas alegres, inocentes y desenfadadas eran un retrato de los ideales de una sociedad que reevaluaba la posición de la mujer respecto al hombre, independizándola de éste a través de una sexualidad liberada, pero no obscena, en la que la mujer al mismo tiempo se liberaba, pero también se le cosificaba. La idea era sugerir y tentar, más nunca enseñar.

Efectivamente, mujeres como Bettie Page y Blaze Starr, en conjunto con personajes como Christian Dior, fueron pilares para el desarrollo de las primeras campañas publicitarias  en medios de comunicación masiva, sentando las bases de los actuales modelos de compra y de las relaciones entre cliente-marca.

Todo se remonta al final de la guerra, cuando Dior tuvo la posibilidad de reactivar sus líneas de producción tras levantarse las restricciones gubernamentales que imposibilitaban la manufactura de artículos de lujo (pantimedias). Para relanzar este producto, y el novedoso conjunto de ropa interior de dos piezas de brassiere y faja, las marcas echaron mano de mejillas coloreadas y piernas alargadas para elevar las ventas. Estas chicas de ensueño fueron las primeras intérpretes del marketing aspiracional.

Por ello, no pasó mucho antes de que marcas de bebidas, cigarrillos, perfumes e incluso marcas de limpieza empezaran a incluir a estas dreamgirls en sus empaques, flyers y promocionales. Durante las décadas siguientes, estas chicas pasaron a formar parte casi indispensable en los departamentos de mercadotecnia y diseño gráfico de las grandes marcas, e incluso del gobierno, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial.

Tiempo más tarde y con el choque de distintas corrientes estéticas y de pensamiento, el pin-up empezó a decaer, pero nunca llegó a morir. Al contrario; transmutó en otras corrientes que fueron características de sus épocas y sociedades en cuestión.

Las pin-up se apropiaron unas faldas aireadas, zapatos de charol y una cola de caballo con una bandana al cuello, y el Rockabilly vio la luz. Las Rockabilly se volvieron chicas malas, se tatuaran y vistieron de cuero sobre una Harley, y el Biker nació.

Y así, las distintas eras se fueron moldeando, a la par que moldeaban a la sociedad, los productos y los mercados, llegando a las alfombras rojas de nuestros días. Artistas como Amy Winehouse, Lana del Rey, Katy Perry y, especialmente, Dita Von Teese adoptaron los elementos de la estética y filosofía pin-up en su marca y obra. Ya fuere con unos labios rojos, unos pechos descubiertos, o cantar una oda al pasado que ya se fue, el pin-up ha llegado hasta nuestros días.

Ellas son solo un ejemplo de una sociedad que es heredera viva de lo que inició como propaganda militar y trascendiópara ser la base de una profesión.

Y todo gracias a una sonrisa de ensueño.

Dita Von Teese, vedette que usa el pin-up como marca.

 

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2 Comments

  1. Manuel Fragoso says:

    Muy bien Angel, que bueno que le agrada escribir, eso ayuda a entender… Buen texto, yo tengo fotos de una sesión de este tipo.

  2. Lolita says:

    ¡Muy buen artículo! Englobaste un poco de la historia del pin-up y como fue que se ha quedado como una corriente de moda de los años 20. Sigue así.

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