Dar nos hace grandes.

Esta semana he sentido que me falta inspiración. Después de buscar fuentes de esta, me di cuenta que tal vez me toca ser esa fuente y por eso decidí escribir este artículo, el cual tiene la intención de inspirarte a dar más.

¿Por qué? Pues porque, como firmas o como personas, aprender a dar primero es parte de lo que nos hace grandes.

No solo eso, es algo que propulsa nuestro éxito y desarrollo a dimensiones propias de nuestros sueños más atrevidos.

Cuando damos, dos cosas pasan:

La primera es que, cuando lo que damos es valioso, cambiamos para bien la vida de quien lo recibe, quien a su vez siente gratitud y el impulso de ser recíproco.

La segunda es que, cuando el mundo ve aquello valioso que damos, conseguimos que se nos vea como figuras de autoridad en el área en la que nos desempeñamos y como personas (o marcas) a las que conviene acercarse para obtener beneficios.

Ambos beneficios son enormes y pueden ayudarnos a crecer tanto profesionalmente, como a nivel personal.

En palabras de Ricardo Perret, experto en Neuromarketing y en Desarrollo Humano:

‘Cuando damos, nuestro cerebro nos hace sentirnos bien, ya que estamos dándole a entender que tenemos tanto que podemos darnos el lujo de compartir con otros.’

Ahora bien ¿por qué es tan difícil dar primero?

La razón por la que nos cuesta tanto ser los primeros en dar, obedece a la forma en que nuestro cerebro y nosotros estamos programados.

Estamos programados para buscar gratificación inmediata; esto es, una recompensa rápida por nuestros esfuerzos.

Estamos programados para huir de todo aquello que nos haga sentir miedo o inseguridad.

Finalmente, estamos programados para aborrecer los fracasos; para evitar hacer cosas en las que pudiéramos cometer errores.

Todo esto nos hace difícil ser los primeros en dar.

Al ser los primeros en dar, la recompensa (si es que existe) tarda en llegar.

A nivel personal, sabemos que dar de nuestro amor, energía o tiempo podría ser pagado con rechazo y dolor emocional; a nivel profesional, dar primero podría significar perder tiempo y dinero cuando nuestro prospecto no encuentra valor en lo que damos. Esto nos causa miedo.

Ese miedo nos hace alejarnos ante la posibilidad tan grande de fracasar, pero  no debería detenernos.

Recordemos que nuestro cerebro reacciona de la forma en que lo hace ya que cuando se desarrolló, el miedo nos alejaba de escenarios que podían significar la muerte. En esta época lo peor que enfrentamos al dar primero y fallar es un corazón roto o una módica pérdida material.

Nada de eso se compara a lo que podemos ganar al ser los primeros en dar, porque, cuando damos en el clavo y la persona de enfrente ve valor en lo que dimos, cosas mágicas ocurren, desde el comienzo de una relación comercial rentable en nuestra vida profesional, hasta encontrar el amor en el frente personal, ya que como afirma Adam Grant en su libro Give and Take: A Revolutionary Approach to Success, los individuos que tienden a dar primero y más en sus relaciones, tienden a ser más exitosos.

Otro autor que documenta todo lo que ofrecer y dar valor adicional puede hacer por nuestros negocios y por nuestra marca personal es Gary Vaynerchuk, CEO de Vaynermedia, quien en su libro #AskGaryVee: One Entrepreneur’s Take on Leadership, Social Media and Self-Awareness ofrece estrategias para captar clientes, mejorar tu legado, reputación y relaciones interpersonales a través de ser el primero en ofrecer y dar valor superior a otros, aunque esto signifique perder de vez en cuando. Recuerda que la suerte favorece a los atrevidos.

Para finalizar, quiero compartirte la idea de que la vida se trata de crear y dar cosas que produzcan valor en la vida de otros y tenga el potencial de ayudarlos a crear más valor en la sociedad; se trata de dejar el mundo mejor que como lo encontramos.

Así que, quitémonos el miedo al fracaso, demos a manos llenas en nuestras vidas y negocios y cambiemos el mundo en consecuencia.

Esperando te haya gustado y servido  este artículo, me despido.

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