¿Ella es bonita?: La historia de la belleza pt. 1

¿Qué significa ser guapx?

¿Cómo ha cambiado la belleza femenina a lo largo de la historia?

Estoy seguro de que traje a tu mente a un hombre o una mujer en específico, sólo al leer esa simple palabra: “guapa”. Y muy seguramente ella o él compartirán características con aquellos que otros lectores hayan imaginado.

Sin embargo, sus respuestas serían muy diferentes si no fuera el siglo XXI. O incluso si discuto el tema con alguien de un país asiático o de medio oriente, sus respuestas van a variar mucho.

Belleza actualEsto se debe a que el concepto de belleza no es universal y, mucho menos, estático. Si nos ponemos muy filosóficos, incluso podríamos tocar otros temas como la estética, por ejemplo. No obstante, lo que nos atañe hoy es indagar en la historia de la belleza femenina. Y más en específico: ¿qué significaba ser bella en distintas épocas y locaciones de la historia de la humanidad?. ¿de qué dependía y cómo impactó la dinámica social en ese entonces? Este proceso es largo y complejo, por lo que este artículo se dividirá en dos partes.

Conforme avance, verás que las diferencias entre un canon de belleza y otro pueden ser enormes. En la mayoría de los casos esto se debe al hartazgo contra la tendencia anterior, o por que el entorno social de la época cambió radicalmente. Te explico

Aquello que es bello, atractivo y deseable es algo relativamente etéreo. Éstos cánones son dependientes de las creencias, valores y necesidades vigentes en un punto temporal y espacial específico. Lo son también de los conocimientos y avances tecnológicos disponibles, y de las tendencias y modas que surgen, producto de las anteriores y de la influencia de otras culturas.

La “Venus de Willendorf”. Data de entre el 28,000 y 25,000 a.C.

Empezando en la prehistoria, gracias a figurillas y dibujos de la época, sabemos que los bustos y caderas amplios eran sumamente atractivos. La preferencia del hombre primitivo por las curvas pronunciadas se debe a su asociación con la fertilidad, el poder y la estabilidad. Esto tiene sentido debido a su deseo de poblar la tierra y asegurar su descendencia. No se sabe mucho más debido a la falta de evidencia histórica o artística (fuera de la escultura o modelado).

Elizabeth Taylor en “Cleopatra”. 1963

Siguiendo con el antiguo Egipto (1290- 1060 A.C.) , se deseaba que la mujer fuera de complexión delgada y alta; un físico alargado. Este semblante esbelto debía venir acompañado de una simetría perfecta en sus facciones, adornos y vestimenta. Esto tiene sentido si vemos los articulos de uso común y su arquitectura, llena de líneas rectas y curvas armoniosas. Cabe destacar que en esta época dio inicio el uso del maquillaje, aunque no con fines estéticos. El khol (un pigmento negro) delineaba los ojos de los y las egipcios para protegerlos del sol y de insectos, por sus cualidades antisépticas.

Cruzando algunos mares llegamos a Grecia (500-300 A.C.). Para los griegos, las mujeres eran versiones “deformes” de los varones. Por ello, una verdadera belleza griega debía tener una complexión robusta, con curvas bien pronunciadas y una cara redonda. Una historia cuenta que para elegir el lugar donde el templo de Afrodita habría de erigirse, éste debía ser elegido por una mujer con un gran trasero. Literalmente. Entre más grandes sus curvas y más blanca su piel, eran más admiradas y envidiadas. Se decía incluso que tenían una conexión directa con la diosa del amor. Basta ver el arte de la época para darnos cuenta que una chica talla cero no tenía cabida en esta sociedad. Las gorditas mandaban. Eso sí; una cabellera larga y ondulada no podía faltar en el look de una rompecorazones griega.

Yendo al otro lado del mundo, llegamos a China; específicamente a la dinastía Han (206 A.C.-220 D.C.). Algo parecido al cánon egipcio, las chicas chinas que deseaban robar miradas y corazones debían ser delgadas y de complexión fina. Unos pechos pequeños acompañan su lánguida figura, permitiéndoles moverse con gracia. El toque final para conquistar a cualquier chico eran los infames pies de loto.

Pies de loto envueltos en zapatillas tradicionales.

Esta práctica consistía en romper 4 dedos del pie a la pequeñas desde los 4 años de edad, ungirlos con una mezcla de sangre y hierbas y luego envolverlos tanto como se pudiera con vendas de tela. Esto deformaba permanentemente los pies de la víctima. ¿Y por qué se hacía? Pues era un símbolo de estatus, además de un atractivo sexual para los hombres y una llave a un matrimonio seguro. 

Avancemos unos mil años y estaremos en el Renacimiento Italiano (1400-1700). Esta época se caracterizó por retomar la estética y valores de antiguas culturas como la griega y romana. Ello significó que las chicas de grandes caderas y cuerpos voluptuosos volvieran a dominar la escena artística y social. Las curvas eran más que agradecidas por los varones en los pechos, caderas y barriga de las damas, ya fuera con fines artísticos o amorosos. Creo que varios estaríamos muy cómodos viviendo en esta época.

Moda victoriana que muestra el uso del corset, los bustos exagerados y las grandes caderas.

Para cerrar este artículo, nos movemos a finales de siglo, en la Inglaterra Victoriana (1837-1901). En esta época las damas se veían adornadas con una nariz fina y labios carnosos, y las grandes caderas eran ley, pero se buscaba una cintura diminuta y pecho prominente. Bien dicen que la moda es cíclica, pues volvemos con una tendencia barbárica y peligrosa para las damas. Ésto sólo era posible con el uso de corsets. El ideal era una figura de reloj de arena. En su búsqueda por la perfección, muchas mujeres dañaban irremediablemente sus órganos internos o desfallecían por la falta de oxígeno. No obstante, éstas características eran imprescindibles para mostrar estatus y conseguir una buena vida.

Como vemos ser bella y deseada no era fácil en tiempos remotos. Bueno, tampoco lo es ahora. Pero lo que sí es seguro es que cada cánon de belleza es un reflejo de la sociedad misma; sus aspiraciones, valores y miedos. Al observar la vestimenta o alguna pieza de arte perteneciente a ellas, podemos imaginarnos cómo era la vida de una dama buscando su camino en la vida, y compararla al día de hoy.

¡Esta fue sólo la primera parte, te espero para la segunda!

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