Generación Mx

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Nos dijeron huevones, poco comprometidos, y de parásitos laborales no nos querían bajar.

Jamás entendieron que su organización era la que tenía que cambiar, no nosotros.

Este texto, originalmente hablaría de todos aquellos jóvenes mexicanos que están dejando una huella a nivel nacional e internacional. Sin embargo, las acciones que presenciamos en todo el centro y sur de México, desde el terremoto del 7 de septiembre hasta el afamado 19S, dieron cuentas de qué está hecha nuestra juventud mexicana.

Desde principios de año, algunos “expertos” en mercadotecnia y comunicación organizacional, daban sus posturas doctas con respecto a los parásitos de los millennials.

Que sí son flojos, que no se ponen la camiseta de la empresa, que quieren llegar tarde e irse temprano y bla, bla, bla… Esos personajes solo escuchaban las voces directivas que no comprenden del todo nuestra dinámica laboral

-¡Ah, chinga! y ¿cuál es esa?

Seguro habrá más de uno que se lo pregunte, y para resolver ese enigma nos iremos a revisar algo que parece patético, las caricaturas japonesas de finales de los 90.

En aquellos días, de los videojuegos emergieron una serie de narrativas muy peculiares. Éstas involucraban a seres digitales cuyo objetivo era criarlos y, posteriormente, llevarlos a batallas. Su éxito fue tal que terminaron por estructurar una narrativa más compleja y ser caricaturas para niños y adolescentes. Los ejemplos de esto son Pokémon y Digimon. Ambas series fueron un hito en muchos niños mexicanos (tanto así que aún existen los que juegan Pókemon Go); los publicistas recordarán bien este fenómeno. Pero, más allá de ser una estética de consumo, fue una ideología la que se sembró en nuestras cabezas. Ésta dictaba la forma en que nosotros resolveríamos los futuros problemas, y eso es lo que vimos el día que la tierra se movió.

 

En las primeras horas del terremoto nos movilizamos. Vimos el polvo cubrir las calles, los vidrios rotos, los edificios caídos y alma despedazada; vimos la muerte. Eso no nos paralizó y nos llevó a actuar.

(AP Photo/Rebecca Blackwell)

Comenzamos a construir redes de información. Primeramente para contactar a nuestros seres queridos, ayudamos a otros para que se comunicaran con sus familiares. Después nos enteramos de la verdadera catástrofe de los edificios y la gente atrapada en su interior. Cientos de jóvenes pusieron manos a la obra tras recordar esas inolvidables anécdotas de profesores y maestros cuando hablaban del 85. Entendimos el porqué lloraban y porqué ayudaron.

Conforme pasaron los días, entre tanta maraña de mensajes, comenzamos a poner orden y emergieron los grupos de ayuda. Todas estas actividades nos permitieron ser brigadistas, donadores de víveres, paseadores de perritos, cuidadores de bebés, ayudantes para personas de la tercera edad, conocer de ingeniería y un sin fin de cosas que nos alimentaron. A ese tipo de dinámicas estamos acostumbrados y qué mejor si es para beneficio de nuestras localidades, de nuestro país. Por primera vez, con una fuerza tremenda, los citadinos volteamos a ver a las comunidades mas golpeadas, fuimos a atender sus emergencias y nos percatamos de su realidad. Hoy en día, muchos universitarios están dispuestos a poner en acción sus proyectos de titulación que aspiraban a quedarse arrumbados en una biblioteca o archivero.

El gran reto, y temor, es que pase esa “moda” de ayudar. Cierto es, que eso no fue una moda, sino una reacción, y si la sociedad civil sabe darle continuidad, los jóvenes tomarán eso que muchos han llamado, con solemnidad, instituciones.  Es el momento de evolucionar esas estructuras rígidas que demostraron una eficacia paupérrima. Ahora, en unos meses se presentan elecciones de grandes magnitudes, y por mucho que paguen por asesores que conocen a la “chaviza”, los partidos no están ya en condiciones de perfilar líderes reales. Más allá de estrategias de maquillaje, hay que conocer los discursos de esta generación de jóvenes mexicanos, una de las más educadas y, curiosamente plagada de muchas ideologías pero bastante concretas.

Esta Generación MX, ha visto ya la realidad desde varias aristas, no está conforme con su presente y tiene la disposición de cambiarlo. Cumplirá ese objetivo de trascender y dejar una huella en su comunidad, en su estado o en su país.

Para concluir, el pronóstico de este comportamiento va a ser curioso. Hay muchos discursos en la nube y responden a los estímulos del nacionalismo gringo, por ello se vienen días de enfrentamientos. Habrá choques entre los estados y sus identidades. Además, la identidad citadina emergerá junto con las pasiones del norte, y los grandes movimientos sociales del sur.

 

Sin más, quiero agradecer a todas las personas que colaboraron estas últimas semanas para impulsar a nuestro país. Los desvelos, los golpes, lesiones y llantos, nos muestran que realmente estamos vivos y hay que festejarlo de la mejor manera: creciendo en conjunto.

 

Busquen el grupo Brigadas CDMX Sismo para colaborar en las acciones de reconstrucción.

https://www.facebook.com/groups/296482744091931/

 

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