La educación del futuro

El 47% de los empleos, en Estados Unidos, serán sustituidos dentro de unos años por la tecnología que se desarrolla en la actualidad. Esto de acuerdo a un estudio realizado por Carl Benedikt y Michael A. Osborne, investigadores de la Universidad de Oxford.

De manera paulatina se ha comenzado a normalizar el tema de las inteligencias artificiales. Desde películas como 2001: Odisea en el Espacio, pasando por Los Supersónicos, hasta Yo Robot e Interestellar, las máquinas inteligentes han tenido un espacio fundamental en las representaciones del futuro. Sin embargo, ese futuro nos ha alcanzado. Empresas como IBM (a través de WATSON), Amazon o Google nos demuestran que próximamente los robots tendrán lugar en nuestros espacios de convivencia. Esto plantea un escenario distinto: los desarrollos de las inteligencias artificiales desplazarán a muchas personas de sus empleos actuales, principalmente los administrativos.

Como una consecuencia directa de esto hay que plantearse la urgencia de crear nuevas carreras que se adapten a estas necesidades próximas. De igual forma, pensar en la vigencia y utilidad de muchas carreras que se imparten hoy en día. Bajo este planteamiento

¿hacia dónde se encamina la educación?

Imagina poder llegar a la hora que quieras a la escuela, no tener que entregar tareas, o rendir cuentas a una persona que ostente la titularidad de la clase, simplemente dedicarás tu tiempo a resolver problemas y obtendrás un título si logras desbloquear los retos. La Universidad 42, ubicada en Francia, ofrece esta posibilidad y con excelentes resultados. Esta institución, totalmente gratuita, ofrece una enseñanza de programación digital entre pares. No existen profesores porque el alumno se apoya de sus compañeros o de la web para poder resolver los problemas que se le plantean. Este modelo ha rendido frutos bastante gratos porque los egresados de  42 tienen la capacidad de resolver problemas de programación e innovar en el transcurso. Este ejemplo representa un buen modelo para ser replicado en otros países con los mismos resultados.

En años pasados, el movimiento Do It Yourself (DIY), impulsó la lógica de aprendizaje que se implementa en 42. A través de tutoriales, en la red de YouTube, se explican las diferentes maneras que tienen las personas para crear cosas. La tendencia se mueve hacia ese lado, tiene una constancia en su crecimiento. Las búsquedas totales de Google, señalan que Sudáfrica, Taiwán y Malasia son los países que más interés tienen sobre el hacer cosas por cuenta propia. En México, el movimiento DIY comenzó a adquirir mayor presencia en 2012 y hasta ahora se mantiene estable, sobre todo en los estados del norte, como Baja California y Chihuahua. Esta lógica de aprender entre pares ya forma parte de la dinámica digital diaria. Cuando requerimos reparar algo en casa, cocinar, o buscar alternativas para hacer las cosas, lo buscamos directamente en Internet o YouTube. Es así que en la Generación Z tendrá el hábito de realizar estas búsquedas sin problemas.

En unos años, esto impactará la matrícula de muchas universidades del país. Dicho fenómeno será producto de la calidad en la oferta educativa, la dinámica de la GenZ, su perspectiva sobre la adquisición de saberes, el tiempo que conlleva obtener un grado académico y la gran oferta de conocimiento en las redes más populares; al menos en lo superficial. Adentrándonos al problema, las Instituciones educativas en México no responden al 100% a las necesidades nacionales. El modelo educativo de diversas universidades no se ha modificado sustancialmente. Sumado a esto, las carreras tradicionales abarrotan las aulas, los futuros abogados, contadores o administradores tenderán a no encontrar empleo porque podrían ser remplazados por las inteligencias artificiales. De acuerdo al estudio The Future of Employment, realizado por Carl Benedikt y Michael A. Osborne, trabajos como operadores telefónicos, recepcionistas, analistas de crédito, conductores, asistentes administrativos, técnicos de farmacia, instaladores eléctricos, técnicos en geología y petróleo, solo por mencionar algunos de los 702 casos, tienen altas posibilidades de desaparecer en las próximas décadas a causa de la computarización.

Es momento de pensar en el surgimiento de nuevas profesiones y carreras que respondan a este panorama tecnológico. Además, centrar nuestras atenciones en las nuevas posibilidades que brindarán estos cambios a las disciplinas sociales y artísticas. Quizás solo así, estaremos preparados para el desempleo masivo que se avecina en los próximos años.

 

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