La Publicidad Subliminal.

Se define como subliminal a todo aquello que es percibido sin que el individuo llegue a tener consciencia de ello.

Presuntamente, la ”publicidad subliminal” tiene como objetivo aquel de incitar a los individuos a quienes se les presenta a tomar decisiones de compra sin que estos se den cuenta de ello.

Así que:

¿Existe la publicidad subliminal?

No. Definitivamente no.

La Publicidad, como todo tipo de comunicación, contiene elementos que apelan a diferentes secciones de la psique humana; unos apelan a la sección consciente y otros a la sección inconsciente, siendo estos últimos aquellos que se escapan del umbral de percepción consciente.

La forma en la que el Cerebro decide que sección procesa determinados elementos obedece a la naturaleza del elemento o estímulo en cuestión. Cuando, por ejemplo, un estímulo guarda relación con las sensibilidades instintivas del ser humano (como la intención de sobrevivir, reproducirse o resguardarse) o resulta suficientemente simple de analizar,  dada la frecuencia con la que se ha actuado frente al mismo, el Cerebro prefiere actuar de manera inmediata, para lo que dispone del inconsciente y de los patrones de comportamiento que son dominio del mismo, que son resultado de caminos neurales existentes gracias a la expresión genética y/o la experiencia.

Cuando el Cerebro no cuenta con un patrón de comportamiento establecido para hacer frente al estímulo en cuestión (dada la novedad o la poca frecuencia con que se presenta) el Cerebro se ve obligado a recurrir a su sección más sofisticada para descifrarlo, actuar frente al mismo y dar inicio (o continuidad) a la formación de un camino neural que de lugar a un patrón de comportamiento confiable y que sea fácil de poner en marcha en el futuro.

Estas dos vías de procesamiento permiten al Cerebro actuar de manera eficiente y eficaz, a pesar de la preponderancia de los procesos inconscientes en el actuar del ser humano, volviéndolo así difícil de manipular.

Sabiendo esto, resulta inverosímil creer que se puede acceder de manera fácil e inmediata al Inconsciente para provocar acciones específicas, simplemente mediante la presentación de imágenes o palabrería de doble sentido o con connotación sexual.

Lo más que podemos hacer es facilitarle al Cerebro el procesamiento de la información que le presentamos, para que el mensaje que esperamos entregarle sea, en efecto, recibido.

Presentemos a nuestros prospectos información valiosa y fácil de digerir y veamos a nuestras marcas crecer, al ser bienvenidas en sus mentes y corazones.

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